El vídeo original lo publicó el 18 de octubre de 2026 una cuenta de Instagram que ha compartido más vídeos aéreos de la Comunidad Valenciana.
La noche del 29 al 30 de octubre de 2024, cuando ocurrió la DANA de Valencia, la presa de Buseo sufrió un desbordamiento. En un plan de recuperación tras la DANA aprobado un año después, el Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) señaló que no se conoció la magnitud de este vertido “porque se averiaron los sensores y tampoco se pudo acceder a la presa para confirmar los datos manualmente”. Este desbordamiento provocó una fuerte riada que afectó al municipio de Sot de Xera, ubicado aguas abajo, donde murieron un padre y su hijo tras el derribo de un edificio.
La presa “quedó dañada en su estribo derecho, al haber perdido parte del material que conforma lo que técnicamente se llama el cuerpo de presa. Es el «agujero» que se aprecia en numerosas fotos a modo de la caries de una muela”, según explican desde Seguridad de Presas y Embalses del MITECO.

Los contenidos que difunden el vídeo sugieren que, desde que ocurrió la DANA de Valencia de 2024, no se han hecho actuaciones en la presa y alguno de los mensajes añade que el responsable de eso es el Gobierno de Pedro Sánchez. La presa de Buseo es titularidad de la Generalitat Valenciana, no del Gobierno central, según consta en la información técnica de la Confederación Hidrográfica del Júcar. “La Generalitat es la responsable de su seguridad” y de cumplir con las normas técnicas de seguridad de presas y embalses del Real Decreto 264/2021, señalan a Maldita.es desde Seguridad de Presas y Embalses del MITECO.
En agosto de 2026, la Generalitat anunció que la primera fase de actuación del proceso para la reparación integral de la presa de Buseo ya se había ejecutado. Consistió, afirman, en restablecer y habilitar nuevos accesos a la presa, reponer elementos de seguridad en la parte superior (la coronación), restituir la tubería de abastecimiento e implantar el Plan de Emergencia de la presa (mayo de 2026). Sobre este plan, Seguridad de Presas y Embalses señaló a Maldita.es que, a 26 de octubre de 2026, “se da por totalmente implantado” después de que se efectuara “un simulacro para comprobar el funcionamiento de todos los sistemas asociados al mismo”.
También en agosto de 2026, se aprobó una nueva partida económica para contratar obras de reparación y refuerzo de la segunda fase de actuación. Esta preveía trabajos de refuerzo en el pie de presa; la rehabilitación de los filtros, las compuertas y las tuberías; la mejora del plan de emergencia y de los sistemas de monitorización y control de avenidas; además de otros elementos de seguridad. En septiembre de 2026, una publicación local señaló que las obras de refuerzo de la presa ya habían empezado, citando fuentes de la Conselleria de Agricultura de la Generalitat. El 27 de octubre, la misma publicación señaló que se habían iniciado los trabajos del encofrado y la cimentación del refuerzo: “un gran anillo de hormigón que abrazará la infraestructura”.
Una vez concluida la segunda fase, se abordará una tercera “destinada a incrementar la capacidad de desagüe de la presa frente a avenidas extraordinarias”, según detalló la Generalitat en agosto de 2026. Hemos preguntado a la Generalitat Valenciana y a la empresa encargada de la conservación y explotación de la presa (TYPSA) sobre el estado de todas las actuaciones de reparación y refuerzo realizadas y previstas, pero no hemos recibido respuesta a fecha de publicación.
A 29 de octubre, la presa de Buseo tiene embalsados 1,1 hm³, un valor por debajo de la capacidad máxima de llenado (7,67 hm³), según la Confederación Hidrográfica del Júcar.
Como medida de seguridad, también se han llevado a cabo desembalses técnicos, como el del 16 de septiembre de 2026. Ese día, el Centro de Coordinación de Emergencias de la Generalitat publicó un comunicado alertando a los municipios situados aguas abajo de la presa de Buseo de que se iba a producir un desembalse preventivo debido a la alerta naranja por lluvias.

La presa de Buseo es de categoría A en una clasificación del MITECO que se hace analizando los posibles daños “aguas abajo”, pero que no indica “el estado de seguridad o inseguridad en que esté la presa”. A la categoría A corresponden aquellas presas cuya rotura puede afectar gravemente a núcleos urbanos o servicios esenciales, o producir daños materiales o medioambientales muy importantes.