Una alimentación saludable, rica en verduras, frutas, cereales integrales, legumbres y otros alimentos de origen vegetal, ayuda a disminuir el riesgo de cáncer, pero no tiene la capacidad de curar este conjunto de enfermedades ni de reducir el riesgo a cero. “Ningún alimento por sí solo puede prevenir, curar o tratar el cáncer”, recuerdan desde la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC).
Desde la IARC también subrayan que las investigaciones señalan que una alimentación saludable consigue “ayudar a reducir el riesgo de padecer muchos tipos de cáncer”. Sobre este punto, indica que “en estudios de laboratorio [no en humanos], numerosos minerales, vitaminas y fitoquímicos [como las betalaínas en el caso de la remolacha] han demostrado tener efectos anticancerígenos” y que, “al incluir más alimentos que combaten el cáncer en tu dieta, contribuirás a reducir tu riesgo de desarrollarlo”. Esto no incluye la cura contra el cáncer, sino un punto positivo para su prevención.

