Como explican desde la ESA, las dos naves espaciales de la misión se alinean con el Sol de manera que el disco de 1,4 metros de diámetro que transporta una de las naves espaciales (Occulter, Ocultador en español) cubre el disco brillante del Sol para la segunda nave espacial (Coronagraph, Coronógrafo en español), proyectando una sombra de ocho centímetros de diámetro sobre su instrumento óptico, ASPIICS (Asociación de Naves Espaciales para la Investigación Polarimétrica y de Imágenes de la Corona del Sol).
“Nuestras imágenes de ‘eclipse artificial’ son comparables a las tomadas durante un eclipse natural”, explica Andrei Zhukov, investigador de ASPIICS en el Real Observatorio de Bélgica. “La diferencia está en que podemos crear nuestro eclipse una vez cada 19,6 horas de órbita, mientras que los eclipses solares totales ocurren de forma natural solo una vez al año, muy raramente dos veces. Además, los eclipses totales naturales duran apenas unos minutos, mientras que Proba-3 puede mantener su eclipse artificial hasta durante seis horas.”