
Los combustibles usados para repostar están gravados por dos impuestos. El primero es el impuesto sobre hidrocarburos, una tarifa fija que se paga por cada litro de combustible sumándose a su precio inicial. Cada combustible tiene su tarifa y la mayoría de ellas se han reducido con la reforma del 22 de marzo. En segundo lugar, a la suma del precio inicial más el impuesto de hidrocarburos se aplica el IVA o impuesto sobre el valor añadido, que ha pasado del 21 al 10%.
Al ser fijo el impuesto de hidrocarburos, el peso de los impuestos en el precio final del combustible depende de su precio inicial. Por ejemplo, si un carburante tiene un precio inicial de 1 €/l y la tarifa del impuesto de hidrocarburos es 0,2 €/l, esta supondrá el 17% de la suma (1,2 €/l). Si el carburante tiene un precio inicial de 2 €/l, la tarifa sigue siendo 0,2 €/l, así que el impuesto de hidrocarburos será el 9% de la suma (2,2 €/l). Añadiendo a cada caso el 10% de IVA, el precio final en el primer caso sería 1,32 € y un 23% de él serían impuestos, mientras que el segundo costaría 2,42 €, y los impuestos supondrían un 12%.
El aumento continuo de los precios tras los ataques de EEUU e Israel a Irán y la rebaja de los tipos impositivos hacen que ese porcentaje de impuestos se haya reducido. Siguiendo el ejemplo del vídeo viral, pero aplicando la nueva fiscalidad, de cada 1,5 € el litro de gasolina, la gasolinera se lleva 1 € y el Estado recauda 0,5 €, es decir, un tercio del dinero, como se ve en la tabla inferior.

Por último, en Maldita.es no entramos a valorar si es justo o no que el IVA se aplique sobre un precio al que ya se han añadido impuestos, que es el punto central del vídeo que se difunde.