Elecciones 29N Voto por correo Maricarmen

¿Laura Méndez asegura que ha ganado más de 15.000 euros en una semana gracias a una aplicación móvil?

This content has NOT yet been verified. It is an open case in LA BULOTECA: the collaborative space of Maldita.es to fight disinformation.


OPEN CASE
What's being said:
08/09/2026

«Laura Méndez asegura que ha ganado más de 15.000 euros en una semana gracias a una aplicación móvil»

This content has not yet been investigated by the Maldita.es team
Content detail:

Pago 740 euros de hipoteca cada mes… por un piso donde duermen otros. Y mi hijo fuera. 😢 Me llamo Laura Méndez. Tengo treinta y seis años. Vivo en Valencia. Crío sola a Nico, de siete. Su padre se largó hace años. El verano pasado nos fuimos dos semanas a casa de mi madre, a un pueblo. Dejamos la vivienda cerrada, con las persianas bajadas, todo normal. Volvimos un domingo por la tarde. Nico ya iba delante con la maleta, hacia nuestra puerta. Yo metí la llave… y no giraba. Lo intenté otra vez. Nada. Empujé. La puerta estaba atrancada por dentro. Llamé al timbre. Salió un hombre que no conocía de nada, en chándal, y me dijo: «Esto está ocupado. Fuera.» Nico se agarró a mi mano. Yo me quedé sin aire. Llamé a la policía. Vinieron, miraron, hablaron con ellos… y me soltaron la frase que ya me sé de memoria: «Señora, esto lo tiene que resolver un juez. Nosotros hoy no podemos echarlos.» Les enseñé las escrituras, el recibo del banco, el documento nacional de identidad. Da igual. Mi casa. Sus reglas. Esa noche dormimos en el coche. Nico casi no hablaba. Solo preguntó: «Mamá, ¿nuestra casa ya no es nuestra?» 💔 Aquello me partió por dentro. Empezó el infierno de verdad. Las primeras noches seguimos en el coche. Después mi madre nos dejó un colchón en el salón de su casa en el pueblo: Nico y yo en el mismo cuarto, sin espacio, sin escuela cerca, yendo y viniendo a Valencia como podíamos. Y mientras tanto, cada mes, sin falta, el banco me cobraba la letra de la hipoteca: 740 euros por un piso donde yo no podía ni entrar. Ellos dentro. Yo pagando. El banco no entendía de okupas: la deuda seguía siendo mía. Si no pagaba, el problema era mío. Así que pagaba. Con miedo. Con rabia. Con Nico preguntando cada noche cuándo volveríamos a casa. Contraté a un abogado. Me explicó el procedimiento, los plazos, las denuncias, que no iba a ser rápido. Cada visita, cada escrito, cada llamada sumaba. En pocas semanas ya debía pagar sus honorarios: más de 1200 euros solo para empezar a pelear por lo que ya era mío sobre el papel. Hipoteca por un lado. Abogado por el otro. Y yo sin llave. Los vecinos me mandaban fotos: colchones en el balcón, basura en el rellano, música a las tres de la mañana. Yo miraba esas fotos desde el salón de mi madre y pensaba: estoy financiando esto. Estoy pagando la letra para que otros duerman en la cama de mi hijo. Y encima tengo que pagar para que alguien me defienda en el juzgado. Una noche, con Nico ya dormido, abrí Facebook sin ganas. Vi un post donde una mujer contaba cómo había sacado a flote una situación imposible gracias a una aplicación en el móvil. Pensé: otra estafa. Pero miré los 40 euros que me quedaban hasta fin de mes y me dije: ¿qué más me pueden quitar? Ya me han quitado la casa. Sigo pagando la hipoteca. Y todavía debo dinero al abogado. Descargué la aplicación. Metí 25 euros. Al principio nada. El saldo bajaba. Estaba a punto de cerrarlo todo cuando saltó un bonus. La pantalla se volvió loca. Saqué 1260 euros esa misma noche. Cuando el dinero cayó en el banco, me temblaban las manos. Seguí con cuidado, solo cuando Nico dormía. En siete días saqué 15000 euros más. Con eso pagué de golpe lo que debía al abogado — 1200 euros — y dejé pagada la letra de la hipoteca que se me había atragantado. Por primera vez en semanas pude respirar sin pensar solo en números. Con el abogado ya pagado, el procedimiento se movió. En tres semanas llegó la orden de desalojo. El día señalado vino la comisión judicial. Cuando abrimos, el olor pegó de golpe. Colchones en el suelo, basura en la cocina, la habitación de Nico hecha un asco — como esas casas que salen en la tele y parecen de película de miedo. No era un final bonito. Era asqueroso. Y era nuestro. Esa misma tarde cambiamos las cerraduras. Durante varios días fregamos el suelo, tiramos la basura ajena y volvimos a poner los muebles en su sitio. Cuando terminamos, cerré la puerta con nuestra llave — por primera vez en meses sabiendo que nadie más dormía dentro. 🔑 El enlace está en el primer comentario. 👇 Con eso pagué al abogado. Sin ese dinero seguiríamos en el pueblo, pagando hipoteca por un piso al que no podíamos entrar.


Categories: dinero · inversiones · aplicación móvil
Topics: Timo
Channels:

Other resolved cases


Would you be interested in accessing our structured data?

The Maldita.es Foundation offers you a database that tracks disinformation trends in real time, thanks to the reports from our community

We make our disinformation data, collected since 2019, available to scientists and other organizations, and we collaborate on research worldwide.

Licensing this database is one of our funding methods and also helps us maintain the API and the review of that db.

Contact Maldita.es