«La mayoría de las órdenes órdenes de expulsión de inmigrantes que delinquen no son ejecutadas por el Gobierno de España»
Expediente número 12. Efecto llamada. Algeciras, 2023. Diego Valencia, Sacristán. Un hombre lo persigue con un machete por la plaza y lo mata delante de la iglesia. Yassin Kanyá. Orden de expulsión firmada siete meses antes. Nadie la ejecutó. Y el asesino, absuelto. Inimputable, dijeron. Aschaffenburg, 2025. Un parque, un niño de dos años, un hombre de 41 que intenta protegerlo, los dos muertos a cuchilladas. El agresor tenía orden de abandonar Alemania, nadie la ejecutó. Colonia, Nochevieja de 2015 cientos de mujeres agredidas en una sola noche. Y estos son los que salen en el periódico. Los demás no tienen titular. Robos, palizas, abresiones sexuales. Cada día. Y detrás de muchos de esos nombres, el mismo folio. Orden de expulsión firmada. No ejecutada. Vuelve a la calle. Vuelve a delinquir. Vuelve al cajón. España, 2024: 62.000 órdenes de expulsión firmadas, 6.000 ejecutadas. Con Rajoy se cumplía más de la mitad, hoy ni una de cada 10.