Nos habéis reenviado por varias vías una cadena de WhatsApp en la que se advierte de serios daños para la vista a raíz de utilizar el móvil en la oscuridad. Se menciona la “maculopatía”, un término indefinido que se identifica como degeneración macular irreversible, “cáncer de ojo”, ojos secos, cataratas y “eventualmente la pérdida de vista”.

¿Es esto verdad? La respuesta es que no hay evidencias para asegurar algo así. Vamos a entrar en ello con detalle:

El problema con la luz que emiten los móviles proviene de la luz de los leds azules, necesarios para conseguir la luz blanca que percibimos de las pantallas, y de que aun no sabemos lo suficiente sobre cómo nos puede afectar a largo plazo, porque el efecto no es inmediato, sino que las radiaciones se acumulan en el tiempo. 

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Algunos estudios han tratado de responder a esta pregunta, como por ejemplo este publicado en el año 2012 en la revista Photochemistry and Photobiology que concluía que la exposición a la luz led daña las células retinales humanas criadas in vitro (cultivadas en un laboratorio). Esto es importante porque aunque es una fase de investigación necesaria, eso no significa que esas células se comporten igual en un organismo vivo. Además, conviene señalar que existe cierto conflicto de intereses en esta investigación: una de las autoras forma parte de una empresa que se dedica a comercializar filtros para pantallas para proteger nuestros ojos de esa luz supuestamente dañina.

Por este motivo es demasiado pronto para hablar de degeneración macular irreversible, y mucho más de cáncer (o cánceres) de ojo, de los que no existen evidencias asociadas al uso del móvil. Sí que hay otros riesgos asociados al uso de pantallas de móviles y ordenadores.

Porque lo que sí se considera probado es que la luz de esas pantallas puede interferir y descoordinar nuestros ritmos circadianos, que son los ciclos por los que nuestro cuerpo regula sus funciones y son, resumidamente, los que nos hacen dormir de noche y nos mantiene despiertos durante el día. Esos ciclos se regulan principalmente por la luz exterior, que es más blanca por las mañanas y va amarilleando a medida que anochece, si bien la generalización de la luz eléctrica ya nos los ha trastocado bastante. 

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Las luces blancas de las pantallas desordenan estos ritmos internos aun más cuando nos las colocamos ante la cara antes de irnos a dormir, porque nuestro cuerpo ya no tiene tan claro si es de día o es de noche, y puede provocarnos o agravar problemas de insomnio (incluso en niños menores de 3 años).

Por este motivo muchos móviles ya incluyen un “modo nocturno” en el que la pantalla emite una luz más amarilla de forma que su impacto sobre nuestros ritmos circadianos sea menor, aunque las recomendaciones para tratar problemas de sueño es dejar de utilizar todos los dispositivos al menos una hora antes de irnos a dormir.

Si quieres seguir leyendo sobre este tema, en esta noticia de 2013 Javier Salas en Materia contaba las investigaciones que detectaron el vínculo entre el uso del móvil por las noches y los problemas de sueño

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