Más de 45.600 publicaciones: así es la maquinaria de AI slop que publica supuestos consejos de salud
“¿Sabías que puedes ‘destaparte’ los oídos en tan solo cinco minutos?”, plantea Emilio Vega (@vega.naturalmed), un supuesto “creador de contenido sobre medicina natural”, mientras vierte una mezcla a base de aceite de coco y agua oxigenada en un oído que inmediatamente empieza a expulsar residuos y espuma. El vídeo ha sido visto más de 6,5 millones de veces y los usuarios han dejado comentarios como “gracias doctor” y “que buen método de limpieza”. Aunque no todo aquel usuario que consume su contenido parece ser consciente de ello, Emilio no existe: la publicación tiene la etiqueta de “Información de IA” de Meta y un texto sobre el vídeo dice “synthetic performer-ad” (anuncio con intérprete sintético).
En esas 45.600 publicaciones de 250 perfiles de Instagram analizados, tanto las etiquetas de contenido sintético de Meta como estas marcas de agua se repiten. Algunos directamente se identifican como “AI influencer” o presentan inconsistencias típicas de los contenidos generados con IA, como textos ininteligibles y figuras imposibles (extremidades que aparecen de la nada o partes del cuerpo deformes). Pero nada de esto parece detener su viralidad. Natalia Martín, psicóloga y maldita, explica que incluso cuando hay señales claras de que el personaje no es real, la credibilidad puede mantenerse: “Si el mensaje coincide con creencias previas de la persona que recibe el mensaje, el sesgo de confirmación facilita que lo aceptemos”.

El uso de inteligencia artificial permite a estas cuentas crear contenidos a gran escala: publican varias veces al día y hay perfiles que acumulan cientos e incluso miles de vídeos en total. Así han creado una maquinaria de AI slop o bazofia de la IA: contenido de baja calidad creado con IA que suele ser llamativo, repetitivo e incoherente y se produce de forma masiva para viralizarse y generar ingresos. Cerebros con gusanos, pies con agujeros por los que sale pus y un torso cercenado del que emanan lombrices son solo algunas de las escenas grotescas que podemos encontrar en estos contenidos con la intención de captar la atención de los usuarios.

“[El AI Slop] Contamina los ecosistemas mediáticos por sobrecarga informativa, es basura y polución digital, que oculta el contenido legítimo y de calidad (o al menos dificulta su localización)”, advertía sobre estos contenidos a Maldita.es Javi Cantón, investigador del Departamento de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial de la Universidad de Granada. Pero cuando hablamos de salud, los riesgos pueden ser aún mayores: “El principal peligro de estas cuentas es que desinforman al ciudadano en materia de salud. Esto, per se, ya vulnera derechos constitucionales como el derecho del consumidor a la información veraz y a la protección especial de la salud de cualquier ciudadano que se cruce con contenidos similares”, indica a Maldita.es Emilio José Molina, vicepresidente de la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas (APETP).
El 76,8% de las cuentas analizadas han sido creadas durante la primera mitad del 2026 y circulan, por lo menos, en siete idiomas (inglés, español, francés, portugués, italiano, alemán y ruso). El más popular es el inglés, utilizado por el 61,2% de los perfiles analizados, que también es el más hablado del mundo. Aunque estos operan desde distintos países, más de la mitad (el 52,8%) están localizados en Estados Unidos.
Un enlace en la biografía o un “comenta guía”: las técnicas que utilizan para llevarte a Amazon y venderte suplementos y libros
El objetivo de esta maquinaria es, en su mayoría, llevarnos a otras páginas web para vendernos productos. Más de la mitad de los perfiles analizados (el 56,4%) redirigen a otros sitios web, principalmente a Amazon, para vender suplementos alimenticios (que en algunos casos se repiten entre distintas cuentas), por los que podrían estar generando ingresos a través del programa de afiliados. Muchos de ellos cuentan con el mismo disclaimer legal que dice: “Las declaraciones relativas a los suplementos alimenticios no han sido evaluadas por la FDA (la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos) y no están destinadas a diagnosticar, tratar, curar ni prevenir ninguna enfermedad o afección de salud”. Molina explica que “sin un diagnóstico médico que los justifique, los suplementos siempre son, a priori, innecesarios” y añade que “las proclamas publicitarias que proponen ni siquiera serían legales en España, donde se prohíbe a los suplementos proponer ningún tipo de actividad terapéutica”.
También populares, aunque menos (el 30,8%), son los contenidos que venden supuestos libros o PDFs con recetas o consejos para una “vida sana”, “bienestar” o “espiritualidad” (varios con indicios de haber sido creados con IA). El resto de las cuentas no incluían enlaces (12%) o vendían otros productos como serums y souvenirs (2,4%). Según Molina, como mínimo, estos productos pueden producir un engaño económico, pero también “pueden provocar daños por retraso o rechazo de tratamientos efectivos para sus dolencias o incluso la inducción a creer que pueden tener algún tipo de patología que realmente no se les ha diagnosticado”.
Para llevarnos a estos productos, los perfiles analizados utilizan distintas estrategias. Algunas directamente incluyen en su biografía el enlace a los productos o guías que promocionan. En Maldita.es hemos detectado que al menos 17 de estas páginas web no cumplen con los requisitos básicos para operar legalmente en España, como disponer de un aviso legal, política de privacidad y de cookies. Que esta información no aparezca no significa por sí sola que sean fraudulentas, pero sí es una señal de alerta.
En otras ocasiones, se solicita a los usuarios que comenten en los vídeos palabras clave (como “guía”, “libro” o “sanar”) para enviarles los supuestos documentos. Desde Maldita.es, nos pusimos en contacto con dos de los perfiles que usaban esta técnica que, a la llamada de esas palabras clave en comentarios, nos escribieron por mensaje directo pidiendo que hiciéramos clic en un enlace, a pesar de no proporcionar ninguno. También hay usuarios que, en lugar de vincular directamente en sus biografías, usan sus historias destacadas para vincular las URLs a las páginas de venta.

La mayoría de estas cuentas son de supuestos “expertos holísticos” que ofrecen consejos de salud
Según nuestro análisis, los 250 perfiles usan distintas figuras para transmitir sus mensajes. La más popular es la del “holístico”, con 94 cuentas: estos perfiles se autodefinen como “experto holístico”, “bienestar holístico” o “salud holística” o con nombres de usuario que incluyen esta palabra. Suelen mostrar a sus protagonistas creados con IA en entornos que simulan ser consultas médicas.
Un documento del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad publicado en 2011 señala que, al hablar de salud, un enfoque holístico consistiría en la consideración de la persona “como un todo” integrando “aspectos físicos, espirituales, mentales, emocionales, genéticos, medioambientales y sociales” (como proponen los enfoque biopsicosociales. Sin embargo, “holístico” es un adjetivo del que normalmente se apropian las pseudociencias.
Estas cuentas, como la de HolisticZora (@holistic.zora) y Claire Holloway (@claire.holloway.us) comparten consejos que aseguran “los médicos tienen prohibido compartir”. Ambos presentan problemas de salud, como el no poder bajar de peso o no poder controlar la vejiga y aseguran que desde la “medicina holística” sí tienen la cura que, en teoría, se puede encontrar en el link de su perfil.
Por ejemplo, Holistic Zora vende unas pastillas de “extracto en polvo de Rhodiola rosea con salidrosida para ayudar a combatir el estrés” a 29 dólares (unos 25 €). En un vídeo con 16.200 visualizaciones y una marca de agua que dice “genAIcontent” (contenido generado con IA), asegura que este suplemento supuestamente puede ayudarnos a reducir la grasa de la espalda, al bajar los niveles de cortisol. Pero la misma página de venta en Amazon señala que este producto no ha sido evaluado por la autoridad reguladora de medicamentos, la FDA. El perfil de Claire Holloway, por su parte, redirige a Amazon para vender un libro con “200 soluciones naturales para problemas cotidianos” a casi 35 dólares (30 €), que promociona como suyo en sus historias destacadas. Sin embargo, es el nombre de otra autora el que figura en el libro (Marina López), un libro que hemos detectado que venden 23 cuentas de la red.

La “sabiduría ancestral”: otras cuentas usan a personas generadas con IA asiáticas, indígenas y negras para colarnos supuestos remedios
El segundo grupo más popular de estas cuentas son las que se escudan en la “sabiduría ancestral” para colar estos consejos y afirmaciones sin evidencia. Desde monjes a sanadores jamaicanos, hemos encontrado 82 perfiles que usan rasgos típicos de personas racializadas (la mayoría ancianos) para compartir supuestos consejos basados en tradiciones antiguas. Como ya advertimos en Maldita.es, las más comunes son las representaciones de personas asiáticas bajo figuras de senseis o maestros “shaolin”. Un ejemplo de ello es el perfil de Ming San (@mingsanhealing), con apariencia de monje tibetano: acumula 1,2 millones de seguidores y su “sabiduría ancestral para la mente y el cuerpo” se materializa en supuestos remedios. Entre ellos, colocar repollo en los calcetines para la reducción del dolor (el vídeo donde recomienda esto ha sido visto 2,2 millones de veces).
También aparecen estereotipos como mujeres africanas, indígenas o de la India. Mama Zola Njeri (@mamazolanjeri) es uno de estos casos: la cuenta la describe como una “abuela africana” con “sabiduría popular” que sugiere a sus 101.100 seguidores aplicar bebida de cola sobre los lunares para eliminarlos. Mientras, Nuna Itta (@nunaitta), que representa a una anciana iñupiat (pueblo índigena de Alaska), afirma que aplicar enjuague bucal en los pies es útil para exfoliarlos; y Shanti Vaidya (@shantivaidya.ayurveda), supuestamente una mujer de la India, recomienda comer un diente de ajo por la mañana para matar posibles bacterias. Ninguna de ellas es real, pero solo en estos tres vídeos suman más de 383.600 visualizaciones y 1.445 comentarios, muchos de usuarios que parecen creer que Mama Zola, Nuna y Shanti existen.

Desde granjeros estadounidenses hasta ancianas latinas: cómo aprovechan el mito de la sabiduría de los abuelos
La tercera tipología de supuestos expertos más popular está representada por los “ancianos sabios”, presentes en 61 de las cuentas analizadas y que, en su mayoría, aparecen en el campo o en ambientes rurales. Roy Bennet (@farmtruths) es uno de ellos: supuestamente es un estadounidense de edad avanzada que promete “sabiduría del campo para la mente y el cuerpo” a sus más de 250.000 seguidores y cuya biografía incluye un enlace a “la remolacha pura” en la que “él confía”: un suplemento de 49 dólares (casi 43 €). Por su parte, la cuenta en italiano Ernesto Salute (@ernestosalute), que utiliza un avatar que imita a un hombre mayor que comparte “hábitos y remedios de la montaña”, acumula 271 seguidores. En portugués, Seu Augusto (@seuaugusto.oficia), un supuesto anciano que “vive de la tierra desde hace más de 40 años” y que publica desde Brasil para sus 62.500 seguidores. Las cuentas similares solo siguen en español y en francés.
Pero no todo son hombres. También aparece la figura de mujeres mayores, en ocasiones asociadas a ancianas latinas o italianas. Es el caso de Lucía La Cruz (@luciawellnesstips), “una madre latina y abuela viviendo en Estados Unidos” cuya biografía dirige al mismo suplemento que promociona HolisticZora. Tiene 52.800 seguidores y comparte consejos como el de consumir salsa picante con limón en ayunas para “bajar de peso” (con 141.000 visualizaciones). Nonna Sofia (@nonnasofiahealth) publica “consejos de salud holística de Cerdeña” y vende en Amazon otro suplemento para “desintoxicar”, esta vez a 37,99 dólares. “Crees que necesitas tres comidas al día, pero esto es una estafa de las grandes corporaciones para que sigas comprando alimentos”, afirma en un vídeo con 35.600 visualizaciones en el que asegura que en Cerdeña (Italia) la gente “vive más de 100 años” gracias al ayuno.

La psicóloga Natalia Martín señala a Maldita.es que la figura del “abuelo sabio” transmite autoridad basada en la experiencia vital y el conocimiento popular, algo que, para algunos perfiles, puede ser incluso más convincente que un profesional sanitario: “Por ejemplo, entre personas que desconfían de la medicina convencional o con malas experiencias médicas se priorizarán mensajes alternativos generados por personas percibidas como más cercanas”.
Los religiosos: los amish en Estados Unidos y las monjas y predicadores en español como representación de una vida sana
En último lugar, 13 de los perfiles analizados utilizaban a personajes creados con IA asociados con la religión para lograr credibilidad en sus mensajes. Estos aparecen principalmente en las cuentas en inglés y en español, cada una con sus particularidades.
Para los perfiles en inglés (la mayoría de Estados Unidos) aparecen representaciones de personas de la comunidad amish, que se les asocia con el cultivo de sus propios alimentos y con el uso de medicinas alternativas y naturales. Mary Fisher (@amish.house1) es una cuenta que supuestamente representa a una anciana de “99 años” que publica sobre el “estilo de vida amish”. A pesar de que la mujer no existe (las publicaciones más recientes tienen la etiqueta de “Información de IA”), esto no detiene su éxito. En su vídeo más viral, con 3,6 millones de visualizaciones, difunde que poner un cubo de hielo en el arco del pie por 3 segundos detiene la migraña “al ser un punto de conexión con la cabeza”.
Por otro lado, las cuentas en español apuestan por figuras relacionadas con el catolicismo, como Sor Catalina (@sormariacatalina), una monja que supuestamente comparte sus “remedios y secretos del convento” o Fray Lorenzo (@fraylorenzoreflexiones) que comparte oraciones y vende una “guía espiritual para el alma” que promete un ‘paso a paso’ para conseguir la paz interior por solo 9.95 euros.

El gran peligro: las cuentas que simulan ser médicos, una práctica ilegal en España
Entre los 250 perfiles que analizamos en Maldita.es, hemos detectado 25 que, además de corresponder a las categorías previamente mencionadas, se identificaban como profesionales sanitarios o incluían señales que podían llevar a los usuarios a confundirlos con ellos. Por ejemplo, utilizando la palabra “doctor” o la abreviación “dr” en sus nombres o biografías.
Otros perfiles utilizan elementos que pueden asociarse con la medicina. Un ejemplo es la cuenta en español Felipe Nutrition (@nutritionfelipe), en cuya descripción puede leerse: “Cardiología, 10+ años en salud holística” y que acumula más de 714.000 seguidores. En varios de sus vídeos, “Felipe” aparece tomando la presión a pacientes y usando fonendoscopio o bata y guantes. En uno de ellos, con 3,1 millones de visualizaciones, afirma que beber durante tres semanas en ayunas una mezcla a base de canela, vinagre, limón y cúrcuma permite “no tener que gastar miles de dólares en insulina o metformina”, un medicamento para la diabetes tipo 2. Además, alienta a comprar una yerba mate disponible en Amazon (con la advertencia de que no ha sido evaluado por la FDA) a 39,99 dólares para potenciar sus efectos incluso “hasta 10 veces”.

Estas 25 cuentas acumulan más de 3,6 millones de seguidores y sus vídeos superan los 397 millones de visualizaciones. A esto se suma que tres de estos perfiles con más de 800.000 seguidores muestran la insignia azul de verificación de Meta que, se supone, debería garantizar que su identidad fuese real.
Emilio José Molina, vicepresidente de la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas, indica que en España este tipo de promociones están prohibidas por el Real Decreto 1907/1996 que no permite “que pretendan aportar testimonios de profesionales sanitarios, famosos o pacientes reales o supuestos como medio de inducción al consumo”. Esto es así, según el experto, para evitar que el ciudadano termine perdiendo confianza en los profesionales sanitarios, algo “imprescindible para poder gestionar adecuadamente la Salud Pública en materias como campañas de vacunación, alertas de productos, campañas de cribado y un largo etc. que implica tanto la salud individual del ciudadano como la colectiva”.
En este artículo ha colaborado con sus superpoderes la maldita Natalia Martín, psicóloga.
Natalia Martín forma parte de Superpoderosas, un proyecto de Maldita.es que busca aumentar la presencia de científicas y expertas en el discurso público a través de la colaboración en la lucha contra la desinformación.
Gracias a vuestros superpoderes, conocimientos y experiencia podemos luchar más y mejor contra la mentira. La comunidad de Maldita.es sois imprescindibles para parar la desinformación. Ayúdanos en esta batalla: mándanos los bulos que te lleguen a nuestro servicio de WhatsApp, préstanos tus superpoderes, difunde nuestros desmentidos y hazte Embajador.
Metodología
Para este artículo, Maldita.es ha recopilado 250 cuentas de Instagram que utilizan inteligencia artificial para difundir contenidos sobre salud. Algunos de estos perfiles han aparecido de forma orgánica en el feed de la plataforma, mientras que otros se han añadido después de realizar una búsqueda entre los seguidores de las primeras cuentas recopiladas. Las cuentas fueron creadas entre diciembre de 2014 y junio de 2026 y, en el momento de recogida de los datos (realizada entre el 20 y el 21 de julio de 2026), sumaban más de 53,7 millones de seguidores y más de 45.600 publicaciones. A 27 de julio, algunos de los perfiles han sido eliminados de la plataforma.
Para cada una de estas cuentas se ha recopilado la siguiente información: enlace (también archivado o con una captura de pantalla si no era posible), nombre de usuario y nombre de perfil (no tiene por qué coincidir con el nombre de usuario y puede coexistir con el de otros usuarios), número de identificación de la plataforma (extraído con una herramienta de My OSINT Tools), si estaba verificada o no, el número de veces que se ha cambiado de nombre, el país que recoge la plataforma (la cual explica en su página web que se determina según la actividad de la cuenta), el texto de la biografía, la fecha de creación, número de publicaciones, seguidores y usuarios a los que sigue. Se ha comprobado también para todas y cada una de las 250 cuentas si entre los seguidos había otros perfiles con las mismas características.
Para facilitar el análisis posterior, se han categorizado los perfiles dentro de la base de datos como “Ancianos sabios” (cuentas que muestran a personas mayores dando consejos de salud en diferentes contextos), “Holísticos” (aquellos perfiles que utilizan este término o similar en su biografía o que ambientan su contenido en supuestas consultas médicas), “Religiosos/predicadores” (cuentas cuyos protagonistas simulaban ser monjas, curas o personas de la comunidad amish) y “Sabiduría ancestral” (representaciones de comunidades asociadas con estos estereotipos, como personas “africanas”, “monjes” o “de la India” que se vincula con supuestos “conocimientos ancestrales”).
Se ha recopilado y analizado también los enlaces disponibles tanto en la biografía como en otras secciones del perfil como pueden ser, por ejemplo, las historias destacadas. En total, 224 de las 250 cuentas disponían de una URL visible en la que vendían algún tipo de producto en diferentes plataformas externas. Se ha utilizado una VPN (Red Privada Virtual) extranjera para acceder a aquellos productos no disponibles en España.
Para identificar si los contenidos están generados con inteligencia artificial se ha utilizado Gemini, la IA de Google, que es capaz de detectar la marca de agua de SynthID, una tecnología imperceptible para el ojo humano que identifica contenidos generados con sus modelos de IA. Además, algunos contenidos contaban con marcas de agua visibles de distintas herramientas de generación de vídeo. También buscamos la presencia de la etiqueta “Información de IA” que identifica los contenidos sintéticos en las redes sociales de Meta y revisamos si en las descripciones se identificaban como “creador IA” u otros similares. Las publicaciones de los usuarios analizados presentaban varios de los indicios típicos de los vídeos generados con IA, como figuras imposibles, fondos borrosos y textos ininteligibles.
Nuestras observaciones nos han permitido comprobar que hay más cuentas con estas características disponibles en la plataforma, por lo que la muestra incluída en este artículo no abarca la totalidad de perfiles pero sí representa el fenómeno.
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