Hoy Fundación Maldita.es publica “Las mentiras de YouTube: cómo la mayor plataforma de vídeo del mundo financia la desinformación climática en contra sus propias normas y de la Ley Europea de Servicios Digitales (DSA)”. Una investigación que muestra cómo, aunque las normas de YouTube prohíben “los anuncios y la monetización de contenido que contradiga el consenso científico bien establecido sobre la existencia y las causas del cambio climático”, la plataforma incumple estas normas de forma sistemática.
Fundación Maldita.es ha identificado 20 canales de YouTube que acumulan 21 millones de suscriptores y difunden desinformación climática que previamente habíamos desmentido en Maldita.es. No se trata de casos aislados ni de perfiles con poco alcance. La mitad de estos canales se encuentra entre los 50 con más suscriptores en la categoría de noticias y política en España según SubSub. Los vídeos en cuestión superan los tres millones de visualizaciones. Todos incluyen publicidad y generan ingresos tanto para sus creadores como para YouTube, a pesar de que las normas de la plataforma prohíben monetizar este tipo de contenido.
Si esto no fuera ya suficientemente preocupante, durante la investigación también reportamos estos vídeos a YouTube por incumplir sus normas sobre publicidad: en los 20 casos analizados, la plataforma no tomó ninguna medida sobre el contenido y ni siquiera respondió. Esta falta de respuesta vulnera de forma clara y sistemática la Ley de Servicios Digitales de la Unión Europea (DSA por sus siglas en inglés), que obliga a las plataformas a informar “sin dilación indebida, la decisión motivada respecto de la información a que se refiera la reclamación y de la posibilidad de resolución extrajudicial de litigios [...] y otras vías de resolución que disponga”. Más de un mes después seguimos sin recibir respuesta.
Cuesta creer que YouTube no pueda hacerlo mejor. Sus usuarios deberían poder aspirar a que cualquier plataforma, y especialmente una del tamaño de YouTube, tenga la capacidad de aplicar las normas que ha puesto. Pero el problema no parece ser solo de capacidad, sino también de voluntad. En muchos de los vídeos analizados, YouTube muestra paneles informativos sobre cambio climático que, según su evaluación de riesgos de la DSA publicada en 2025, aparecen en vídeos relacionados con temas propensos a tener información engañosa. Es decir, la propia YouTube ya había detectado que estos contenidos tenían una alta probabilidad de infringir sus normas y, aun así, sigue permitiendo su monetización.
Nuestros hallazgos ponen en duda que las políticas de YouTube sobre desinformación climática tengan un efecto real y apuntan a que la plataforma incentiva económicamente la producción de este tipo de contenido. También muestran que YouTube no está cumpliendo con una de las obligaciones más básicas de la Ley de Servicios Digitales: la gestión eficiente de las reclamaciones de sus usuarios por la aplicación de sus normas, incluyendo comunicarles su decisión motivada después de una reclamación y explicarles las vías de recurso disponibles.