El estudio tuvo en cuenta datos de vigilancia de 3.958 participantes embarazadas, procedentes de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) y recopilados desde el 14 de diciembre de 2020 al 28 febrero de 2021, un periodo de casi tres meses. Por tanto, el estudio no cubría el tiempo total que dura un embarazo: parte de ellos no se habían completado en el momento de la publicación.
¿De dónde viene ese “12,6%” en relación al porcentaje de abortos espontáneos?
Se trata de un porcentaje preliminar que sí se mencionaba en la primera versión del estudio. De los 827 embarazos completados en el momento de la publicación, el trabajo recoge que ocurrieron 104 abortos espontáneos (antes de las 20 semanas de gestación), lo que representaría ese primer 12,6% que menciona el contenido (un porcentaje muy cercano al de abortos espontáneos general, independientemente de la vacunación, que ocurre en entre el 10 y el 20% del total de embarazos clínicos reconocidos).
Aun así, faltaba la información del resto de los embarazos (3.131) en los que aún no se habían completado las 20 semanas o cuyo desenlace no estaba disponible en el momento de la publicación. De hecho, los autores incluían una corrección señalando que “no se disponía de un denominador para calcular una estimación de riesgo para los abortos espontáneos”, porque en el momento de publicación del informe, el seguimiento hasta las 20 semanas “aún no estaba disponible”. Es decir, aunque en el momento de la publicación sí se conocían 104 abortos espontáneos, aún no se sabía qué ocurriría antes de la semana 20 en muchos de los embarazos restantes (limitación que corrigieron en octubre de 2021).
¿De dónde viene ese “82%” en relación al porcentaje de abortos espontáneos? De un cálculo sesgado (y que no aparece en el estudio)
De esos 827 embarazos completados, 700 recibieron su primera dosis en el tercer trimestre, es decir, después del límite temporal de las 20 semanas que se consideran para hablar de abortos espontáneos. Aquí está la clave: el supuesto porcentaje de abortos espontáneos “en base a los datos crudos” que mencionan los contenidos que están circulando no cuenta con estos 700 embarazos por haber recibido la vacuna pasadas las 20 primeras semanas de embarazo.
A partir de este argumento, calculan el porcentaje solo en base a las 127 mujeres que sí recibieron la vacuna en el primer y segundo trimestre, lo que supone un denominador sesgado y una “manipulación de cifras”, según algunos expertos. Esto resulta en 104 abortos de 127 embarazos, es decir, ese aproximadamente 82 % que mencionan las publicaciones virales. Supone un porcentaje mal calculado al no tener en cuenta el diferente grado de seguimiento de los embarazos: por cómo se hizo este, los embarazos que terminaban pronto (por ejemplo, abortos) tenían más probabilidades de aparecer como “completados” en el corte de datos, mientras que muchos embarazos que continuaban, aún no estaban incluidos en esos 827.