El objetivo de la misión Artemis II, lejos de alunizar, ha sido confirmar que todos los sistemas de su nave espacial, Orión, funcionasen según lo diseñado con la tripulación a bordo en el entorno real del espacio profundo, sobrevolando la luna y preparando futuras misiones. De ahí que el tiempo invertido en llegar a la Luna o a su órbita no fuese una prioridad.
Según añade Marín, la NASA podría haber reducido el tiempo de vuelo empleando una trayectoria más energética, pero no lo ha hecho, en primer lugar, para tener más tiempo para probar la nave: “La misión ya es bastante corta con menos de 10 días de duración”, recuerda el experto. En segundo lugar, para ahorrar combustible del módulo de servicio de la nave Orión: “Cuanto menos combustible se gaste, mejor. Así queda más para posibles maniobras de aborto que permitan regresar a la Tierra antes en caso de emergencia”, continúa Marín.
Para la primera misión de alunizaje, Artemis IV, se seguirá una trayectoria diferente más parecida a las de Apolo y más corta. “Los detalles de la órbita lunar de Artemis IV todavía se están discutiendo y es posible que cambien en los próximos meses”, concluye el experto.