
A finales de diciembre de 2025 comenzaron en varias ciudades de Irán protestas desencadenadas principalmente por el malestar de la población ante la subida de precios, la falta de empleo y la mala situación económica. Por otro lado, muchas personas se manifestaron contra el régimen de los ayatolás por el “control del Gobierno sobre la vida cotidiana y la falta de libertades”, incluyendo restricciones en internet y en la expresión pública.