Maldito Dato
06/08/2020

España es el país europeo de la OCDE con menos capacidad de teletrabajo en las ciudades

Durante el confinamiento por el coronavirus hubo sectores como el turismo o la cultura que vieron su actividad completamente paralizada. En cambio, otros ámbitos como el financiero o el de la investigación académica, pudieron continuar en activo gracias a la posibilidad del teletrabajo.

En base a estas premisas, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha proporcionado a Maldita.es los datos de un estudio que ha elaborado, en el que pone en valor la capacidad que tienen diferentes países que forman parte de la OCDE para trabajar desde casa durante un período de confinamiento. El análisis revela que España es el país europeo de los que forman parte de la OCDE con menos ocupaciones que se puedan realizar en remoto en las ciudades y el cuarto país con menor número de puestos de trabajo que pueden realizarse a distancia, a nivel general.

En Maldita.es, hemos hablado con Paolo Veneri, uno de los autores de la investigación y jefe de la Unidad de Análisis Regional y Estadística de la OCDE, quien señala que el hecho de que las ciudades tengan mayor capacidad de adaptación al teletrabajo, les garantiza, en cierta medida, “una continuidad económica” y las protege de “un aumento del desempleo” en el caso de que se impongan medidas de confinamiento.

Entre los países que forman parte del estudio de la OCDE, se encuentran España, Francia, Alemania, Turquía, o Estados Unidos. No obstante, desde Maldita.es hemos hecho una comparación sólo a nivel europeo para valorar la situación de España con respecto al resto de países de Europa. 

Los autores del estudio han querido hacer una diferenciación entre la capacidad de teletrabajo que existe en diferentes áreas dentro de un mismo país. Para ello ha hecho una división entre “zonas rurales”, “pueblos y áreas semi-densas” y “ciudades”, considerando ciudades aquellos núcleos urbanos de más de 50.000 habitantes. 

De los 26 países europeos que forman parte de este análisis, España es el país con menos potencial de trabajos para realizar en remoto en las ciudades que la componen, sólo un 35% de las ocupaciones en ciudades españolas pueden hacerse desde casa. En las zonas semi-densas y pueblos el porcentaje es inferior, un 26%, la misma cifra que posee Rumanía, y el más bajo en esa área del conjunto de países. En las zonas rurales, el porcentaje de trabajos en remoto en España asciende a un 21%, siendo el más bajo el de Rumania con un 19%.

En la mitad de la lista se encuentran Hungría y la República Checa con un 42% y un 43%, respectivamente de ocupaciones que se pueden llevar a cabo en remoto en las ciudades.

Encabezando la lista está Luxemburgo alcanzado un porcentaje del 66% de trabajos que son susceptibles de hacerse en remoto desde las ciudades. Le siguen Suecia, y Finlandia, aunque con un porcentaje casi veinte puntos menor, un 48%.

No obstante, hay que subrayar, como mencionan los autores de la investigación, la gran brecha existente, en los países con más fuerza laboral, entre el porcentaje de ocupaciones que se pueden hacer en remoto en las ciudades y en las zonas rurales, como es el caso de Luxemburgo, que tiene una diferencia de un 20%. Esto no sucede en países con un índice menor como Bélgica que tiene un 40% de puestos de trabajo que se pueden llevar a cabo en remoto en la ciudad, y un punto menos, un 39%, que se pueden desarrollar en las zonas rurales.

Las probabilidades de que se confine una ciudad durante nuevos rebrotes por coronavirus es más alta que otras zonas menos pobladas debido a la densidad de población de las primeras. No obstante, el estudio demuestra que las ciudades, y en particular las capitales, en general, cuentan con un mayor porcentaje de puestos de trabajo que se pueden desempeñar en remoto, a diferencia de otras áreas menos pobladas.

Las Islas Baleares y Extremadura son las comunidades autónomas que tienen menos trabajos que se pueden realizar en remoto, sólo un 23% 

Según Paolo Veneri, el mayor o menor porcentaje de personas que puedan teletrabajar en un país o región determinadas, “reflejan la fuerza laboral” de ese territorio. Para Veneri, dos de los motivos por los que España tiene un porcentaje bajo de trabajos que se pueden desempeñar en remoto, “incluso menos de los que se esperan”, son, por un lado, la estructura de la industria de las regiones españolas y, por otro, la existencia de un elevado porcentaje de personas “relativamente cualificadas que desarrollan trabajos menos cualificados”.

Madrid ocupa la primera posición en cuanto mayor número de trabajos en remoto, un 41%. Sin embargo, se puede observar que existe una diferencia de un 8% con respecto a la región que ocupa el segundo lugar, la ciudad autónoma de Ceuta, con un 33% de trabajos susceptibles de ser desempeñados a distancia. Les siguen Cataluña con un 32,5% y el País Vasco, con un 32%.

Durante el confinamiento, el uso del teletrabajo en España ha pasado de un 4,8% de media en el 2019 a un 16%, según recoge la Encuesta de Población Activa (EPA), publicada el pasado 28 de julio por el Instituto Nacional de Estadística (INE) y correspondiente al segundo trimestre de 2020.

Si bien la investigación publicada por la OCDE indicaba los puestos de trabajos susceptibles de ser llevados a cabo remotamente según las regiones, los datos publicados por la EPA de los trabajos que realmente se han desempeñado desde casa durante el confinamiento en España, son muy diferentes en algunas ocasiones.

Madrid no sólo encabeza la lista de las comunidades autónomas con más puestos de trabajo con potencial de realizarse en remoto, sino que también es la región que más teletrabaja. Un 26,6% de los trabajadores en activo de la Comunidad de Madrid afirman haber trabajado desde casa más de la mitad de los días, experimentando un incremento de un 21,5% con respecto a los que confirmaron haberlo utilizado en el año 2019.

Sin embargo, las Islas Baleares que aparecía como la comunidad autónoma con menos trabajos para desempeñar desde casa, según la OCDE, ha sido la quinta región de España donde los ciudadanos afirman haber trabajado más de la mitad de los días en remoto, un 14,6% de los encuestados y Ceuta, que ocupaba el segundo lugar de las comunidades con más potencial de trabajo a distancia, pasa a ocupar el último, habiendo teletrabajado más de la mitad de los días durante el confinamiento sólo un 9,5% de los encuestados. No obstante, en general, y como demuestra el estudio, la estructura laboral en España aún está lejos de la media de los países europeos en cuanto a adaptación al teletrabajo y supervivencia económica en caso de confinamiento.

Sólo el 30% de los trabajos españoles pueden desempeñarse en remoto, según la OCDE

En España, de acuerdo con el estudio, sólo el 30,67% del total de trabajos pueden realizarse de forma remota y únicamente Rumanía y Eslovaquia, ambas con un 29% de ocupaciones, poseen un porcentaje inferior al español.

En contraposición, entre los países con mayor número de trabajos que se pueden realizar a distancia, Luxemburgo, vuelve a encabezar la lista con un 48,57%, seguido de Reino Unido, con un 43,25% y Suecia, con un 40,91%. Además, tal y como se puede observar en el mapa, existen grandes brechas de más de un 20% de diferencia entre aquellos países con una mayor y menor capacidad de teletrabajo. 

Paolo Veneri  apunta que “la proporción de ocupaciones susceptibles de trabajar a distancia varía mucho entre los diferentes países y también dentro de ellos” según las distintas regiones. Veneri atribuye estas diferencias a la estructura ocupacional, es decir, “aquellas economías más avanzadas, especializadas en el sector servicios y con una fuerza laboral altamente cualificada, tienden a tener un mayor potencial para el trabajo en remoto”. Según Veneri, el hecho de que Luxemburgo sea el país con el mayor potencial de trabajo en remoto se debe “a su estructura industrial y a la alta proporción de personas que trabajan en el comercio electrónico o en finanzas, y a los niveles relativamente bajos de la economía rural”.

También Cem Özguzël, otro de los autores del estudio, ha explicado a Maldita.es que la estructura ocupacional de un país o una región está motivado por diversas características propias de “la economía local, entre las que se encuentran el acceso a internet o su Producto Interior Bruto” y, que, por lo tanto, “aquellos países más ricos tendrán un porcentaje más alto de trabajos que pueden realizarse en remoto” que los más más pobres. 

En este sentido, los países en los que su estructura económica tenga una capacidad de teletrabajo en remoto mayor, al haberse mantenido en funcionamiento durante el confinamiento, la caída de su Producto Interior Bruto (PIB) en el segundo trimestre de 2020 habrá sido menor. Es el caso de Alemania, que ocupa el puesto número 16 de países con más capacidad de teletrabajo y cuya caída del PIB en el segundo trimestre de 2020 ha sido de 10,1% o Bélgica que, ocupando el puesto 11 de la lista, ha sufrido una caída del 12,2%. En el caso de  España, la caída ha sido del 18,5%, tal y como se puede comprobar en la página web de la OCDE.

El estudio, por su parte, no contempla las limitaciones u obstáculos que pueda tener cada persona para conciliar el teletrabajo, como puede ser tener que cuidar de niños o mayores en casa, no disponer de determinados programas informáticos o acceso a banda ancha o que, por cualquier circunstancia un determinado sector colapse, como puede ser, por ejemplo, por pérdida de demanda.


METODOLOGÍA

Maldita.es ha realizado esta información a partir de los datos proporcionados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) de un estudio que ha llevado a cabo sobre la capacidad de trabajar en remoto.

El análisis fue llevado a cabo por tres personas, al comienzo de la pandemia de la COVID-19, tuvo una duración de un mes. La investigación, según indican sus autores, se ha hecho, en primer lugar, “clasificando cada ocupación en función de las tareas requeridas y, de acuerdo con el grado que esas tareas tengan para poder realizarse en remoto”. Esta clasificación está basada en un estudio de Dingel y Neiman desarrollado a partir de encuestas O* NET, en Estados Unidos.

El segundo paso consta del análisis de encuestas de población activa de 28 países, como la encuesta de Población Activa Europea (EU Labour Source Survey), la encuesta de población activa turca en el hogar, la encuesta sobre la Comunidad Estadounidense y otros datos oficiales de empleo. Sin embargo, en el análisis que hemos realizado en Maldita.es sólo hemos recogido los datos de países europeos para hacer una comparación entre ellos, quedando fuera Turquía y Estados Unidos. Mediante estas encuestas, los autores han evaluado la distribución geográfica de los diferentes tipos de ocupaciones y, posteriormente, y las han comparado con la clasificación realizada en el primer paso. En base a la combinación de ambos procedimientos, han evaluado la cantidad de trabajadores que pueden desempeñar su oficio desde casa.

El estudio, por su parte, parte de la base que todos los países y regiones tienen una conexión a internet eficiente y accesible y no contempla dificultades de alcance y/o calidad de la cobertura de banda ancha.

Por último, hemos accedido a la última Encuesta de Población Activa (EPA) correspondiente al segundo trimestre de 2020, publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) para comparar el potencial de trabajo en remoto con el uso que se ha hecho del mismo durante el confinamiento en España.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) es una organización intergubernamental de cooperación internacional formada por 37 estados cuyo objetivo común es coordinar sus políticas económicas y sociales.

En el caso de que algún dato sea erróneo o tengas alguna duda sobre nuestra información puedes contactarnos en [email protected]


Primera fecha de publicación de este artículo: 06/08/2020

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