¿Quién no ha oído que comer muchos huevos es malo para la salud? Es un mantra que se repite desde hace décadas pero los huevos no son tan fieros como los pintan y las recomendaciones oficiales respecto a la frecuencia de su consumo han ido cambiando a lo largo de las últimas décadas, creando cierta confusión. Vayamos por partes.

El origen de la precaución respecto a los huevos es que, como explican desde la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard (EEUU), cada huevo contiene 200 miligramos de colesterol. Puesto que el colesterol es un nutriente que se ha considerado siempre peligroso para el corazón, esto se usó como motivo para demonizar históricamente a los huevos, dado el posible riesgo que supone para las enfermedades cardiovasculares.

Sin embargo, hace años que esa demonización se fue revirtiendo al demostrar varias investigaciones que el consumo de colesterol en los huevos no se relacionaba directamente con una mayor presencia de colesterol en la sangre.

Una investigación realizada en 1999 a casi 40.000 hombres y 80.000 mujeres concluyó que el consumo de hasta un huevo al día no estaba asociado con un mayor riesgo de enfermedades cardíacas en individuos sanos, un estudio que fue respaldado por otros en los años sucesivos (como recoge esta revisión de estudios sobre el tema publicada en 2017).

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A tenor de estos trabajos, las recomendaciones de las autoridades sanitarias se actualizaron, como por ejemplo las pautas de alimentación del departamento de Salud de Estados Unidos (2015-2020), donde se eliminó la recomendación previa de limitar el consumo de colesterol en la dieta a 300 mg diarios, y por tanto, a día de hoy, no se considera que haya un número máximo de huevos que se deban comer a la semana.

En España, el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social etiqueta como "falso mito" que el huevo sea malo para el colesterol y recuerda que, aunque su yema sea rica en colesterol, también posee proteínas, vitaminas y minerales, por lo que "su consumo es adecuado en todas las edades", siempre dentro de una dieta variada y con actividad física.

Más que la cantidad, lo relevante para la salud es cómo se coman esos huevos, moderando la sal y primando modos de cocinado que no les añadan calorías poco saludables (cocidos frente a fritos, por ejemplo).

Una reciente investigación añade nuevos datos para el debate. Con más de 29.000 participantes, el estudio revela que ingerir 300 mg de colesterol en la dieta al día se asoció con un riesgo un 17% mayor de sufrir una enfermedad cardiovascular y un riesgo un 18% de muerte. El riesgo disminuía si se comían tres o cuatro huevos por semana, por lo que los expertos pedían que se ingirieran con moderación.

No obstante, como recalca el nutricionista Julio Basulto en el espacio Nutrir con Ciencia, de El País, se trataba de un estudio observacional, un tipo de investigación en el que se encuentra una correlación entre dos factores, y como hemos explicado en Maldita Ciencia varias veces, correlación no implica causalidad. Es decir, era un estudio que no hallaba una relación de causa y efecto entre el consumo de huevos y la salud cardiovascular. Por lo tanto, hasta que nuevas investigaciones no demuestren lo contrario, en personas sanas, los huevos pueden comerse con asiduidad a lo largo de la semana.