Desde hace años circula sin parar la foto de un torero sentado en el ruedo frente a un toro que estaba lidiando. Al diestro lo identifican como el novillero colombiano Álvaro Múnera, quien supuestamente había decidido poner fin a su carrera tras mirar al astado y sentir "una plegaria por la vida".

La realidad es que ni Múnera es el torero que aparece en la foto, ni suyas son las palabras que se le atribuyen en la misma:

"De pronto miré al toro. Tenía esa mirada inocente pidiéndome justicia. Sentí una plegaria por la vida. Me sentí como mierda por todo el dolor que he producido a estos nobles animales".

La imagen también ha circulado con una versión más extendida de la frase:

Y de repente miré el toro. Tenía esta inocencia... que todos los animales tienen en sus ojos, y me miró con esta súplica. Era un grito de justicia, muy, muy profundo dentro de mí. Lo describo como una plegaria porque si uno confiesa, se tiene esperanza que uno sea perdonado. Me sentí como la peor mierda del mundo".

El torero de la foto es Sánchez Vara, no Álvaro Munera

El torero de la imagen no es Álvaro Múnera, sino el guadalajareño Javier Sánchez Vara, tal y como nos confirma el apoderado de este último, Carlos Sánchez. Además, desde el portal especializado mundotoro.com también nos afirman que el que aparece en la foto es Sánchez Vara.

Asimismo, el propio Álvaro Múnera nos ha desmentido a través de WhatsApp que sea el diestro de la foto o haber dicho esas palabras.

Sí es cierto que Múnera se volvió crítico con la tauromaquia tras poner fin a su carrera, pero esto ocurrió cuando en 1984, a los 18 años de edad, sufrió una grave cogida en Albacete que lo dejó en silla de ruedas. El diario El País se hizo eco de este suceso en una noticia publicada el 24 de septiembre de 1984, en la que hablaba de su "parálisis en las extremidades inferiores" como consecuencia de una "fractura con aplastamiento en la quinta vértebra cervical".

¿De dónde sale el texto?

El texto con el que circula la imagen tampoco es de Álvaro Múnera; es una adaptación de una columna del escritor Antonio Gala que aparece recogida "en un libro de artículos bajo el título La casa Sosegada", publicado por la Editorial Planeta en 1998, según nos confirma la Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores. *

"Y de repente miró hacia mí. Con la inocencia de todos los animales reflejada en los ojos, pero también con una imploración. Era la querella contra la injusticia inexplicable, la súplica frente a la innecesaria crueldad. Sentí que, garganta arriba, me subía un sofoco".

*En un primer momento atribuimos la frase a una columna publicada en El País el 30 de julio de 1995, pero dicho periódico nos ha comunicado que no se publicó en dicha fecha.