¡Hola malditas y malditos! Bienvenidos una semana más a la parte más preguntona de Maldita Ciencia, esa que hacemos con las preguntas que vosotros nos enviáis. Estamos convencidos de que entre todos es mucho más difícil que nos la cuelen, así que enviadnos todo aquello que encontráis y os suene raro para evitar que la desinformación se expanda por las redes. Podéis hacerlo en los mensajes de Twitter, de Facebook y en nuestro correo electrónico ([email protected]).

¿El alzheimer se cura con dieta?

Nos habéis reenviado un mensaje en el que se asegura que es posible revertir los efectos del alzheimer si se elimina el gluten, se reducen los carbohidratos, se aumentan las proteínas y se toman suplementos de vitaminas y minerales. Puesto que el alzheimer es una enfermedad degenerativa grave y sin cura conocida a día de hoy, es normal que este tema interese a mucha gente. Pero, ¿es verdad que los cambios en la dieta pueden curar el alzheimer?

No, no es verdad. Desafortunadamente, a día de hoy el alzheimer no tiene cura, ni con fármacos ni con cambios en el estilo de vida (lo que incluye la dieta). 

via GIPHY

Lo que sí se ha demostrado es que la alimentación tiene un papel importante en la prevención de la enfermedad y para frenar su avance. El motivo está en la propia naturaleza de la enfermedad. Tal y como explica el nutricionista Aitor Sánchez García en su blog Mi Dieta Cojea, el deterioro de las funciones cerebrales está causado por la pérdida de la sinapsis neuronal, que es la conexión y envío de información de unas neuronas a otras. Esa sinapsis se produce gracias a las membranas neuronales, formadas por unos componentes llamado fosfolípidos. 

Algunas investigaciones sugieren que determinados tipos de alimentación saludable (lo que llamamos la dieta mediterránea) así como una alta actividad física favorecen la formación de esos fosfolípidos, previniendo y ralentizando el proceso degenerativo del cerebro que supone el alzheimer. Eso no quiere decir que pueda revertirlo, solo que puede frenarlo

Otro estudio, este más pequeño y sin grupo de control, sugiere que otro tipo de dieta (cetogénica, alta en proteínas y muy baja en hidratos de carbono) puede revertir alguno de sus efectos en la pérdida de memoria y capacidades mentales. Son resultados esperanzadores pero aun están lejos de estar sólidamente demostrados. 

¿Es seguro comer alimentos que han pasado por un escáner de aeropuerto?

Nos habéis preguntado si es seguro comer alimentos que hayan pasado por un escáner de rayos X como los que se utilizan en los aeropuertos y otras instalaciones para inspeccionar el interior de bolsos y maletas, ante el miedo de que esos rayos alteren la comida y la hagan insegura de alguna forma. 

via GIPHY

La respuesta es que sí es seguro. La FDA (Federal Drug Administration, el organismo de control de seguridad alimentaria en EEUU) ha respondido a esa misma pregunta en su página web, asegurando que no se conocen efectos adversos de consumir alimentos, bebidas, medicamentos o cosméticos que hayan sido irradiados por una máquina de rayos X como las que se emplean en los controles de seguridad.

El motivo es que la cantidad de radiación que reciben los alimentos al pasar por uno de estos escáneres es minúscula, y mucho menor de la que reciben durante los procesos de irradiación, que forma parte de las medidas de seguridad alimentaria, donde a menudo se utiliza para confirmar el buen estado de los alimentos o para la eliminación de microorganismos patógenos. 

¿Se puede ser adicto al móvil?

¿Si la adicción a las sustancias es un proceso fisiológico, es posible ser adicto a la tecnología? Nos habéis hecho esta pregunta a cuenta de las supuestas adicciones a los móviles, a los videojuegos, a internet… Empezamos por explicar que a día de hoy, la adicción a la tecnología no está reconocida oficialmente por ninguna autoridad sanitaria.

via GIPHY

Pero la respuesta es más complicada que eso porque depende de qué consideremos una adicción. Si seguimos la definición de la Organización Mundial de la Salud, no sería posible, ya que considera la adicción como la dependencia de una sustancia, como medicamentos, tabaco o alcohol. Una persona se considera adicta cuando tiene una dependencia física y de comportamiento hacia una sustancia.

Sin embargo, en 2013, la quinta edición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (elaborado por la Asociación Estadounidense de Psiquiatría y considerado el principal documento de consenso sobre el tema) ampliaba la definición para incluir las adicciones conductuales, es decir, las causadas por un comportamiento y no una sustancia. Se refería en concreto a la adicción al juego.

A partir de ahí, se abrió el debate a si otro tipo de conductas podían considerarse adictivas también, como la adicción a internet o al móvil. Aunque es innegable que algunas personas se relacionan con la tecnología de forma obsesiva y problemática, no todos los profesionales de la salud mental están de acuerdo en llamar a eso adicción

Eparquio Delgado, psicólogo, explica que el problema sigue estando en la definición de adicción porque, en realidad, las adicciones no son a sustancias, sino a lo que hacemos con ellas (“no somos adictos a comprar tabaco, sino a fumarlo”) así que para considerar la adicción a la tecnología habría que definir bien de qué tecnología hablamos y en qué actividades que hagamos con ella. 

Por otro lado, si alguno de estos comportamientos se considerase realmente adictivo habría que regularlo, igual que está regulado el juego, el tabaco o el alcohol: prohibirlos a menores, limitar su venta… “Las adicciones son patologías serias. Una cosa es hablar de adicción de manera coloquial y otra que el término se use con connotaciones profesionales o clínicas, como algo que necesita terapia o tratamiento”. 

El problema de usar la palabra “adicción” a la ligera es se convierte en problema clínico lo que puede ser un problema educativo (aprender a utilizar la tecnología de forma útil y sensata sin que afecte de forma negativa a nuestra vida), social (personas que tienen problemas para relacionarse en persona) o de otro tipo.

¿Son distintos los síntomas de infarto en las mujeres?

Lleva un tiempo circulando por las redes sociales una infografía que asegura que los síntomas del infarto de miocardio en las mujeres son distintos a los de los hombres: señala como los principales el dolor en la mandíbula, la dificultad para respirar y la sensación de indigestión entre otros, y añade que el dolor de pecho no es tan frecuente como en los hombres. La fuente es el Hospital Universitario Germans Trias i Pujol de Badalona. 

¿Es verdad lo que dice esta imagen? Sí, aunque quizá esté resulte confusa la frase sobre el dolor en el pecho. Según las evidencias más sólidas hasta el momento, el dolor y la presión en el pecho es la señal de infarto más frecuente en hombres y mujeres, si bien hay un mayor porcentaje de mujeres que no lo presentan (entre el 30 y el 37% de las mujeres frente al 17-27% de los hombres no sufren dolor en el pecho).

Eso quiere decir que es importante conocer los otros posibles síntomas de un infarto, especialmente para las mujeres, como problemas para respirar pero sin que haya dolor en el pecho, náuseas y vómitos o dolor de mandíbula o cuello, para poder actuar con rapidez en esos caso en los que no hay dolor de pecho.

Y por último…

Ya sabéis lo que os vamos a decir, ¿verdad?

Desde Maldita Ciencia estamos encantados de que nos enviéis todas vuestras dudas, creemos firmemente que entre todos es más fácil que no nos la cuelen.

via GIPHY

Pero también sabemos que para muchas cuestiones, a quien tenéis que acudir es a un médico, a uno de verdad. Creemos que aunque internet es una herramienta muy útil para buscar información, en ningún caso debería sustituir el consejo de un profesional titulado que conozca vuestro caso.

Así que os animamos a coger estas dudas y consultarlas con vuestro médico, y a pedir todas las opiniones médicas que necesitéis para sentiros satisfechos con la información recibida.