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Maldita Ciencia
14/05/2019

No, no hay un informe que demuestre que hay 89 casos "comprobados" de autismo por culpa de las vacunas

Nos habéis preguntado por una supuesta noticia, que circula en forma de vídeos y de posts en internet, que dice que un informe publicado en Estados Unidos habría encontrado 89 casos "comprobados" de niños con autismo causado por las vacunas. La supuesta fiabilidad de estos casos se basa en que proviene de datos gubernamentales. Pero el informe se basa en premisas erróneas y ni siquiera dice que esos casos estuviesen causados por las vacunas, solo lo sugiere pero ni lo afirma ni lo demuestra.

En concreto, el argumento de este informe publicado en 2011 es el siguiente: el Programa de Compensación de Afectados por las Vacunas, un organismo federal estadounidense que compensa a las personas con enfermedades o lesiones derivadas de la aplicación de las vacunas, ha indemnizado, entre un total de 2.621 menores con encefalopatías y ataques, a 83 niños (no 89, como se dice erróneamente en algunas de estas webs) que sufren además autismo o síntomas asociados al autismo.

Por lo tanto, los autores de informe sugieren o se preguntan, sin llegar a afirmar, que eso querría decir dos cosas: la primera es que el porcentaje de niños afectados por autismo dentro del grupo de niños compensados por este programa es mucho mayor que el que hay en la población general, y la segunda, que esto, junto con esas compensaciones, supone un reconocimiento implícito de que las vacunas son las causantes del autismo.

Por eso es un argumento habitual de las personas que defienden esa supuesta relación entre vacunas y autismo de la que no hay en realidad evidencias científicas. Y esto tampoco lo es, por varios motivos.

Las decisiones legales no son evidencias científicas

Para empezar, porque las decisiones gubernamentales o legislativas no son lo mismo ni son equivalentes a evidencias científicas. La ley y la ciencia son dos sistemas de conocimiento y de reglas que funcionan siguiendo principios distintos: las leyes buscan (o deberían buscar) hacer una sociedad más justa, mientras que la ciencia intenta conocer el mundo de la forma más fiable posible.

Si bien las primeras deberían estar basadas en la segunda, esto no siempre es así y hay otros principios que deben ser tenidos en cuenta. Eso hace que las leyes no se puedan equiparar a las evidencias científicas, e incluso a veces las contradigan. Por eso es un argumento tramposo equiparar resoluciones legales o administrativas con certezas científicas. No son lo mismo.

Los casos de autismo que no siempre lo son

Para seguir, porque en este informe se relajan las características de lo que se consideraba autismo hasta el punto de ampliar su definición lo suficiente como para incluir más casos de los que debería. Aquí se cuenta dentro de esos casos tanto a niños afectados por autismo como a niños con alguno de los síntomas que se consideran típicos del autismo, aunque ambas cosas no son lo mismo.

Si bien cada caso, para detectar un caso de autismo este debe cumplir unos criterios concretos que permitan su diagnóstico. Esos criterios han ido cambiando con el tiempo a medida que se ha ido sabiendo más sobre este trastorno, aquí puedes consultar los que recoge la última edición del Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM-V) de la Asociación Americana de Psiquiatría, y aquí las especificaciones sobre el autismo que hace la International Classification of Disease (ICD-11), editada por la OMS.

Además, en este informe, de los 83 casos recogidos solo 39 estaban documentados y diagnosticados clínicamente. Los otros 44 se basaban en cuestionarios hechos a los padres, lo cual es un criterio mucho menos fiable para determinar la condición médica real de esos niños.

El porcentaje se mantiene en los niveles normales

Para terminar, porque teniendo en cuenta los supuestos 83 casos, dentro del 2.621 del total de casos atendidos por este programa, el porcentaje de niños afectados por autismo sería del 3,16% . Si tenemos en cuenta que el porcentaje de niños con autismo en la población general se considera que está en torno al 1,5%-1,7%, es cierto que este sería considerablemente más alto.

Pero si se tienen en cuenta solo los 39 casos con diagnóstico clínico de autismo, el porcentaje baja a aproximadamente el 1,5%, que estaría al mismo nivel que lo que se considera habitual dentro de la población general.

Por todos estos motivos, es una conclusión errónea extraer de este informe que haya 83 casos (no 89) en los que se ha podido "comprobar" la relación entre las vacunas y el autismo. Hay que añadir que esta supuesta noticia es del año 2011 y desde entonces tampoco se ha podido confirmar esa relación.

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