Es un mito antiguo e intercultural: la idea de que los bebés lactantes pueden disponer de más leche si sus madres beben cerveza con moderación. Pero a día de hoy pocos estudios de calidad al respecto y las evidencias disponibles, aunque son en parte contradictorias, se decantan más bien por lo contrario, porque el consumo de cerveza (con alcohol) puede retrasar y dificultar la lactancia, más que favorecerla.

Como decimos, hay estudios con conclusiones contradictorias. Por ejemplo, este publicado en 2000 sugería que un polisacárido presente en la cerveza es capaz de aumentar la secreción de prolactina que a su vez potencia la lactogénesis (la producción de leche) en humanos y en animales, lo cual significaría que la cerveza sería, efectivamente, beneficiosa para la lactancia.

Pero en ese estudio no se tiene en cuenta el efecto del alcohol, algo que sí hace esta revisión de estudios publicada en 2013. En ella se cuenta como además de ser perjudicial por todo lo que ya hemos dicho anteriormente, el alcohol de la cerveza inhibe la producción de oxitocina, una hormona que interviene en la bajada de la leche necesaria para comenzar la lactancia. Esto querría decir que, sobre todo al comienzo de la lactancia, que suelen ser los días más difíciles, el consumo de cerveza la retrasaría y dificultaría aun más.

Hay que tener en cuenta en cualquier caso que los niveles de alcohol en sangre de la madre repercuten sobre los mismos niveles en la leche, motivo por el cual en caso de decidir consumir cerveza o cualquier otra bebida durante el periodo de lactancia, nunca debería ser en momentos y cantidades que puedan afectar a la composición de la leche en el momento de amamantar al bebé. Puedes leer más información y consejos en este artículo de la farmacéutica Marían García sobre alcohol y lactancia.