Nos habéis preguntado si es cierto que, en el caso de que alguien se quite una verruga (nada recomendable hacerlo por tu cuenta, mejor acude a un dermatólogo) y la herida resultante comience a sangrar, aparecerá otra en el lugar que haya estado en contacto con la sangre.

Es una creencia muy común pero la respuesta es que no: las verrugas no se transmiten a través de la sangre ya que el virus que las origina no «vive» en ella. Ahora bien, sí pueden contagiarse si existe tanto un contacto directo con la verruga (por ejemplo, piel con piel), como indirecto (piscinas, toallas, duchas, etc. si el contacto es muy reciente).

Una verruga es una infección causada por el virus del papiloma humano(diversos grupos de virus ADN pertenecientes a la familia de los Papillomaviridae, algunos de los cuales se propagan por vía sexual). Estos microorganismos producen un crecimiento extra de las células de la piel, haciendo que la capa exterior de la zona infectada se vuelva gruesa y dura. Aunque pueden aparecen en cualquier parte de la piel, son más comunes en manos y pies.

«Cuando quitamos una verruga en consulta, al sangrar, muchos pacientes nos dicen ‘cuidado, que me van a salir más’. Pero no es así: estas se contagian por contacto. Se trata de un virus que afecta a las células de la piel, pero no pasa a la sangre«, explica Sara Gómez Armayones, dermatóloga del Hospital Clinic, en Barcelona, a Maldita Ciencia. «Es un bulo que conoce casi todo el mundo pero, para contagiarse, es necesario el contacto piel con piel, piel con mucosa o mucosa con mucosa (ya sea oral o genital», añade.

No todo aquel que entre en contacto con este virus desarrollará necesariamente una verruga. Ahora bien, es más probable que este deje su huella si la piel con la que entra en contacto tiene un corte o está dañada. Es por eso por lo que son más comunes en personas con enfermedades crónicas de la piel, como el eczema, o que se muerdan las uñas. En estos casos, el contagio es más probable ya que «la barrera cutánea está alterada», según explica Gómez.