Durante la última semana, algunas páginas web han dado la voz de alarma: supuestamente, en los próximos días "un megaterremoto de gran intensidad sacudirá la Tierra".

En teoría, y según este vídeo, basado en las conclusiones del holandés Frank Hoogerbeets, existe una fuerte correlación entre la alineación planetaria con la Tierra y la presencia de terremotos en cualquier lugar del planeta. El vídeo añade que las predicciones de Hoogerbeets vaticinan con una precisión de más del 80% los movimientos sísmicos que tendrán lugar en un periodo de hasta 16 meses (en función, todos ellos, de la alineación planetaria).

Según publicaba Hoogerbeets en su página web el 31 de marzo, durante estos días, la Tierra permanece estrechamente alineada con Mercurio y Neptuno. Esta alineación "será exacta el 2 de abril por lo que, durante la primera semana del mes, no puede descartarse la posibilidad de que algún lugar de la Tierra sufra un gran terremoto de intensidad media, alta o incluso mayor".

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Sin embargo, esta ordenada posición de planetas no puede causar un terremoto en la Tierra. Según este artículo de Phil Plait, astrónomo en el departamento de física y astronomía de la Universidad Estatal de Sonoma y colaborador en la NASA, es literalmente imposible. "Si sumásemos la gravedad que pudiesen ejercer conjuntamente todos los planetas del sistema solar en las condiciones precisas, sería menor que la influencia gravitatoria que ejerce normalmente la Luna sobre la Tierra", escribe Plait en este artículo.

Además, cuantifica la diferencia: según Plait, la fuerza de la Luna sería, al menos, 50 veces mayor que la de combinación de la de todos los planetas alineados. ¿Por qué? Porque está mucho más cercana a nosotros. "La órbita de la luna alrededor de la Tierra tiene forma elíptica, esto quiere decir que se acerca y se aleja de nuestro planeta cada dos semanas", explica Plait. "Y no, no por ello hay catastróficos terremotos dos veces al mes".

De hecho, no hay ninguna evidencia de que las investigaciones de Hoogerbeets se sustenten en estudios válidos y su nombre no aparece en ninguna publicación científica revisada.

Plait opina que la intención de quienes alertan sobre este tipo de supuestas futuras catástrofes no es causar pánico entre los lectores,ya que ellos mismos creen aquello que cuentan y que esto simplemente denota desconocimiento. "Es muy humano temer a lo desconocido. Cuando no entendemos algo, la opción más sencilla es tratar de dar cualquier explicación a esas sombras nebulosas", cree Plait.