Nos habéis preguntado por este post de Facebook que dice que el aspartamo es "un veneno que no pertenece al cuerpo" y que las grandes corporaciones farmacéuticas lo utilizan en la composición de medicamentos habituales (Espidifen, Clamoxyl, ibuprofeno, aspirina, Apiretal y Fluimucil...) ya que "lo último que les interesa es que la gente sane con sus productos" y "nos quieren vivos, pero enfermos".

Es cierto que el aspartamo forma parte de la composición de algunas medicinas. Sin embargo la cantidad de éste está lejos del límite de Ingesta Diaria Aceptable (IDA) establecido por los organismos internacionales y por tanto se considera completamente seguro.

El aspartamo es un edulcorante artificial no calórico unas 200 veces más edulzante que el propio azúcar que se utiliza como ingrediente de algunas comidas y bebidas (postres y otros dulces, yogures, chicles y otros productos bajos en calorías) y cuya IDA ha sido un recurrente motivo de debate. Tras años de investigación, la posición de European Food Safety Authority (EFSA) frente al aspartamo es que, mientras su consumo diario sea inferior a 40 mg por cada kilo de peso corporal (IDA), este es seguro (incluso para niños y mujeres embarazadas).

"Para superar esta cifra deberían consumirse más de 4 litros de bebida con el máximo de aspartamo permitido (600 miligramos por litro) diarios, durante todos los días de una vida en el caso de un adulto de 60 kg de peso", explica aquí Juan Revenga, dietista-nutricionista. Aún estableciendo límites precisos, el consumo diario máximo de aspartamo que se considera seguro se calcula con amplios márgenes.

La cantidad de aspartamo que contienen los medicamentos de los que habla la publicación es muy pequeña en comparación con la IDA de una persona de 60 kilogramos, que sería un máximo 2600 mg. Para que te hagas una idea: un sobre de ibuprofeno de 600 mg contiene 30 mg de aspartamo; un comprimido de Clamoxyl de 750 mg, unos 15 mg y un comprimido de Apiretal de 325 mg, 15,60 mg.

La EFSA estableció la seguridad del consumo del edulcorante (bajo las recomendaciones de IDA) en 2002 pero esta se ha sometido a revisiones regulares desde entonces y se han realizado nuevos estudios científicos en 2006, 2009, 2011 y 2013. Las conclusiones de todos ellos es que no hay razón para modificar ninguno de los aspectos de la recomendación oficial actual.

Si aún así, como consumidor, prefieres evitar el aspartamo en la medida de lo posible, puedes identificar fácilmente los productos que incluyen este edulcorante entre sus componentes prestando atención a su etiquetado: lo encontrarás, o bien bajo su propio nombre, o bien bajo la denominación E 951.