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Maldita Ciencia
04/10/2019

Ancas de rana, chicles en las tripas e ibuprofeno y control de drogas. Llega el consultorio 59º a Maldita Ciencia

¡Primer consultorio de octubre, malditas y malditos! Esta semana lo traemos fresquito y lleno de respuestas a aquellas pequeñas pero recurrentes dudas que os perturban. Chicles, ranas, ibuprofeno y uñas han sido los protagonistas que habéis elegido para hoy durante los últimos días. Y para el viernes que viene, ¿qué? ¡Pues lo que quieras! Tienes a tu disposición nuestro e-mail ([email protected]), WhatsApp (655 195 538) y redes (Twitter y Facebook) para hacernos llegar una, dos, tres o mil cuestiones. ¡Las intentaremos resolver lo antes posible!

¿Te pueden multar por dar positivo en un control de drogas por tomar ibuprofeno o semillas de amapola?

Nos habéis preguntado si tomar ibuprofeno puede hacer que des positivo en un test de drogas y la respuesta rápida es que no. La larga es que puede darse excepcionalmente algún caso de “falso positivo” (positivos que no lo son realmente) en la primera prueba que se hace en carretera. Sin embargo, cuando un conductor da un resultado positivo en ese análisis, siempre se recoge una segunda muestra que mandan al laboratorio para confirmarlo. 

La investigadora Elena Lendoiro, del Instituto de Ciencias Forenses de la Universidad de Santiago de Compostela y especialista en este tema, explica a Maldita Ciencia que "en este segundo análisis en el laboratorio no es posible confundir el ibuprofeno con otra droga, ya que utilizamos una técnica (espectrometría de masas) que identifica a las sustancias de forma inequívoca". 

La científica añade que "aunque ya es muy poco probable que un conductor dé positivo en el primer análisis si ha tomado solo ibuprofeno, jamás sería confirmado en el laboratorio y, por tanto, no sería multado". Además, según un estudio de su grupo de investigación, los casos positivos en carretera que no se confirman en el laboratorio son muy bajos. De 10.000 casos que incluye el trabajo, solo un 1,5% no fueron confirmados. 

Con las semillas de amapola es distinto, porque estas semillas sí que tienen morfina, aunque en pequeñas cantidades. La morfina y otros derivados se obtienen del cultivo de la amapola. Hay dos estudios americanos (de 2014 y 2015) en los que se investigó el efecto de consumir estas semillas y al analizar tanto la orina como la saliva encontraron resultados positivos. Pero consumían nada menos que 90 gramos de semillas crudas.

Lendoiro explica que "el consumo de semillas de amapola puede dar un positivo en los test de drogas (que no un falso positivo, porque realmente estás consumiendo un alimento que tiene morfina), pero el consumo debe ser muy elevado para que esto pase".

¿Morderse las uñas puede causar apendicitis?

Pequeñas pero dolorosas heridas en la parte superior lateral de los dedos, incómodos padrastros... Si tienes la habitual manía de morderte las uñas, seguro que desgraciadamente sabes de lo que estamos hablando. Además de estas visibles consecuencias, una de vuestras dudas ha sido si hacerlo, mordisquearse (o incluso llegar a ingerir) esta parte del cuerpo, puede producir apendicitis. No hemos encontrado evidencias de ningún tipo que relacionen este hábito con la inflamación del apéndice.

La apendicitis, como su nombre ya nos adelanta, es la inflamación del apéndice, un pequeño órgano situado en la unión del intestino grueso y el delgado, localizado en la parte inferior derecha del abdomen. La causa de que este tubo hueco y estrecho se inflame es que queda obstruido, normalmente, por restos de comida o heces (tragarse las pepitas de la sandía, o semillas en general, tampoco es una causa habitual de este tipo de infecciones, como ya te contamos aquí).

"Morderse las uñas no provoca apendicitis, solo se trata de una cochinada", bromea ante la pregunta de Maldita Ciencia Rafael Rodríguez, médico del Servicio de Atención Ciudadana del Área Sanitaria Norte de Córdoba. "Comerse las uñas, aparte de feo, no tiene nada que ver con una apendicitis", recalca a Maldita Ciencia Gonzalo Guerra, médico del Centro Médico-Quirúrgico de Enfermedades Digestivas (CMED), y plantea un ejemplo: "Quienes comen caza de pluma, suelen tener algún perdigón en el apéndice y ni eso conlleva riesgo alguno, salvo que sean varios (que sería, además, por efecto del plomo)".

Ahora bien, la onicofagia, como se conoce al hábito crónico de morderse las uñas, sí puede relacionarse con otro tipo de problemas. Entre ellos, la deformación de la forma de las uñas, pero también problemas dentales, según muestra este estudio publicado en la revista Case Reports Dentistry, e incluso algunos más graves si, al llevarnos los dedos a la boca, estos o la parte inferior de las uñas están contaminados con gérmenes.

Las ancas de rana, ¿son carne o pescado?

A nuestro consultorio a veces nos llegan preguntas muy curiosas, que encajarían perfectamente en una partida de Trivial, como por ejemplo esta: las ancas de rana, ¿se consideran carne o pescado?

En el Registro General Sanitario de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, las ancas de rana aparecen en la categoría de Pescado, Crustáceos, Moluscos y Derivados pero eso no significa que sean pescado.

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“Son anfibios, no mamíferos ni peces”, aclara a Maldita Ciencia Íñigo Martínez-Solano, investigador del departamento de Biodiversidad y Biología Evolutiva del Museo Nacional de Ciencias Naturales.  

El biólogo destaca que las especies autóctonas que suelen usarse para consumo humano son la rana verde común (Pelophylax perezi) y la rana bermeja (Rana temporaria). “Esto es ilegal ya que ambas especies están protegidas por diferentes legislaciones regionales, nacionales e internacionales”, denuncia.

"También ha habido granjas que criaban la rana toro americana (Lithobates catesbeianus), una especie invasora que depreda sobre especies nativas y es portadora de una peligrosa enfermedad infecciosa, la quitridiomicosis", añade.

En Maldita Ciencia hemos preguntado al SEPRONA (Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil) si les consta alguna denuncia de que se empleen estas especies de anfibios en los restaurantes y nos informan de que "no hay denuncias en este sentido".

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En cuanto a la protección de estas especies, el SEPRONA destaca que la rana verde es piscícola y se puede comercializar, siguiendo la regulación de las comunidades autónomas (está protegida en el Principado de Asturias e incluida en la directiva Hábitats y en el Convenio de Berna).

Por su parte, la rana bermeja está incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial y "no se puede comercializar", subraya el Seprona. No obstante, si se cría en cautividad y cumple con los requisitos sanitarios, sí podría venderse, añaden estas mismas fuentes. De manera excepcional, las comunidades autónomas podrían aprobar una autorización especial para su comercialización, aunque no es lo habitual, según el SEPRONA.

Respecto a la rana toro americana, al estar incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras "no se puede comercializar de ninguna manera", resaltan estas fuentes.

Se calcula que hay miles de especies diferentes de ranas en todo el mundo y en España existen nueve -de los géneros Hyla, Rana y Pelophylax-. “Todas ellas se encuentran protegidas por ley y afrontan serias amenazas como la destrucción y fragmentación de sus hábitats acuáticos y terrestres, la introducción de especies exóticas invasoras (sobre todo cangrejos y peces, que son depredadores de huevos, larvas y adultos) y la aparición de nuevas enfermedades infecciosas”, explica Martínez-Solano.

Por tanto, si te preguntan si las ancas de rana son carne o pescado, puedes responder que ninguna de las dos cosas, que son anfibios y además, para que no te insistan con el tema, puedes añadir que en España tenemos nueve especies de ranas y que están protegidas por las amenazas a las que se enfrentan.

Si te tragas un chicle, ¿se te pega en las tripas?

Del director de "no andes descalzo, que te vas a constipar", "no te bañes al terminar de comer, que se te cortará la digestión" y "no pruebes el bizcocho todavía, que acabo de sacarlo del horno y te va a doler la tripa", llega a nuestras pantallas la nueva entrega de inofensivas mentirijillas que padres y madres cuentan a los más pequeños: "si comes chicle y te lo tragas, este se quedará pegado en los intestinos".

Pues no: no hemos encontrado evidencias al respecto y los médicos a los que hemos consultado nos han negado que esto pueda suponer un problema para niños (y no tan niños).

"Tragarse un chicle no conlleva riesgo alguno, no se pega al intestino", confirma a Maldita Ciencia Gonzalo Guerra, médico del Centro Médico-Quirúrgico de Enfermedades Digestivas (CMED). "Solamente podría ocurrir algo mecánico si el bolo estuviera compuesto por demasiados chicles, por volumen excesivo", aclara.

"Aunque no se digieren, los chicles se eliminan sin problema con las heces", añade Luis M. Pinel, facultativo especialista del área de Aparato Digestivo. Lo que sí es cierto, según Guerra, es que mascar chicle podría causar gases. "Pero esto se debe a la enorme cantidad de espuma que generamos con la saliva y que, después, tragamos", aclara.

Y ojo...

Desde Maldita Ciencia trataremos de ayudarte en todo aquello que esté en nuestras manos, investigando sobre lo que nos preguntes (nos encanta y estamos para eso). Pero para casos particulares o dudas médicas específicas, la mejor opción será acudir a un profesional que analice la situación. ¡Muy buen fin de semana!

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