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09/09/2020

Veinte sesgos que influyen en nuestra manera de ver el mundo y de tomar decisiones

A la hora de ver el mundo y de tomar decisiones no siempre somos tan racionales como creemos. Como ya hemos explicado en Maldita.es, nuestro cerebro a veces nos engaña a través de atajos mentales y emociones.  

Los sesgos son algunos de estos mecanismos que hacen que nuestro cerebro nos la cuele. Son errores que cometemos a la hora de razonar, evaluar o recordar, y que influyen en las decisiones que tomamos tanto voluntaria como involuntariamente. ¿Crees que estás libre de ellos? Definimos algunos de los más comunes.

Efecto de anclaje 

El efecto de anclaje, definido por Tversky y Kahneman en 1974, explica que las personas solemos confiar más en la primera información que recibimos sobre un tema. Un ejemplo práctico sería lo que se produce a la hora de negociar un salario: la primera cifra que aparece en la conversación es la que establece “un ancla” a partir de la que las personas que están en la negociación establecen un rango de dinero que sería razonable.

Heurística de disponibilidad

El clásico “pues yo conozco a alguien que le funciona”. Scott Plous, que estudió este sesgo o prejuicio, lo define como que “cuanto más accesible sea un suceso, más frecuente y probable parecerá; cuanto más viva sea la información, más convincente y fácil de recordar será; y cuando más evidente resulte algo, más causal parecerá”. Pongamos un ejemplo: una persona puede creer que beber alcohol no es perjudicial para la salud si conoce a alguien que bebe a diario y ha vivido 100 años.

Efecto arrastre o “bandwagon”

Bandwagon significa “carro” en inglés, por lo que podemos traducir este sesgo como “subirse al carro”. Otra manera de decirlo sería: “apostar por el caballo ganador”. Consiste en que cuantas más personas hagan una cosa o tengan un determinado comportamiento, más probable es que más personas “se suban al carro” y también lo hagan. Este efecto puede observarse en política, como explican McAllister y Studlar en el artículo científico ‘Bandwagon, Underdog, or Projection? Opinion Polls and Electoral Choice in Britain’. En ese texto se explica que muchas personas votan a quien creen que tiene más posibilidades de ganar según lo que ha contestado la gente en encuestas electorales.

Prejuicio de punto ciego

Este sesgo consiste en, precisamente, pensar que no tienes prejuicios y que tu manera de actuar y de tomar decisiones está menos sesgada que la de los demás. Este sesgo fue definido en 2002 por los psicólogos Emily Pronin, Daniel Y. Lin y Lee Ross.

Sesgo de apoyo a la elección

Cuando hacemos una elección, tendemos a pensar a posteriori que ha sido la correcta, y solemos ignorar o dar menos peso a las consecuencias negativas que ha podido tener coger ese camino en lugar de otro. Según Mather y Johnson (2000) es “la tendencia a recordar las elecciones de uno como mejores de lo que realmente fueron. En este sentido, la gente tiende a sobreatribuir características positivas a las opciones que eligieron y características negativas a las opciones no elegidas.”

Sesgo de patrones ilusorios o apofenia

La apofenia consiste en ver patrones o conexiones donde no las hay. Es decir, pensar que dos hechos completamente aleatorios están relacionados entre sí. El término fue definido por el neurólogo y psiquiatra alemán Klaus Conrad como “visión sin motivos de conexiones” en 1959.

Este sesgo se menciona en la tercera temporada de Stranger Things, cuando el profesor Clarke le explica al personaje interpretado por Wynona Ryder que quizá tiene apofenia porque ve patrones en eventos, en principio, aleatorios (spoiler: no lo era). 

Sesgo de confirmación

Según este sesgo, definido en 1960 por P.C. Wason, tendemos a prestar mayor atención y a dar más validez a los argumentos que están de acuerdo con nuestras creencias (o sea, que validan nuestra hipótesis) que a las que la contradicen. Así, somos más proclives a creer un bulo negativo sobre un líder político que “nos cae mal”, mientras que tendemos a desconfiar de una información negativa sobre el líder del partido al que votamos.

Sesgo de conservadurismo

El sesgo de conservadurismo consiste, según Ward Edwards, en que cuando recibimos una información nueva que contradice las anteriores, solemos confiar más en las antiguas. El ejemplo más claro es que cuando se descubrió que la Tierra es redonda la gente tardó en aceptarlo. De hecho, aún queda gente que lo piensa, como en el vídeo que dice que la Tierra no puede ser redonda porque de ser así el Nilo desembocaría “hacia arriba” que ya desmentimos en Maldita.es.

Sesgo de sobreinformación

Es la tendencia a recopilar información que no necesitamos antes de tomar una decisión, aunque no aporte nada a lo que vayamos a decidir. Este sesgo, estudiado en 1988 por Baron, Beattie y Hershey, puede llevar a la inacción por sobreinformación: a no tomar una decisión porque nunca consideramos que tenemos la suficiente información como para tomarla.

Efecto avestruz

Su nombre, acuñado en Galai y Sade (2006), está basado en el mito de que los avestruces entierran la cabeza (aunque en realidad no lo hacen) cuando detectan peligro. Es la tendencia a ignorar las noticias o hechos que no nos gustan. Por ejemplo cuando no quieres mirar cuánto dinero te queda a final de mes para no llevarte un disgusto.

Sesgo de resultados

Este sesgo ocurre cuando decidimos si una decisión tomada es buena o mala según sus resultados, como explican Baron y Hershey en el paper ‘Outcome bias in decision evaluation’. Por ejemplo, si apuestas tu coche en una partida de póker y ganas darás esa decisión como buena, y si pierdes probablemente la verás como una de las peores que has tomado en tu vida.

Efecto superconfianza

La confianza excesiva en nuestras habilidades, también estudiada en “Outcome bias in decision evaluation” hace que tomemos más riesgos de los que deberíamos en nuestra vida diaria. Las personas que son expertas en un campo suelen ser más proclives a tenerlo, ya que estarán más convencidos de tener razón.

Efecto placebo

El efecto placebo, como explica el neurólogo Brain Oken en este artículo, es que algo tenga efecto en ti solamente porque crees que va a tenerlo. En Maldita.es ya os hemos explicado cómo afecta a las investigaciones sobre pseudoterapias.

Sesgo pro-innovación

Definido por Smith, Zhang y Colwell, es la creencia de sobrevalorar una innovación. Ejemplos hay varios: como cuando oímos que el ebook iba a matar a los libros en papel, que con las plataformas de streaming nadie iba a ver la tele o como cuando en los años 50 se pensaba que la energía nuclear iba a sustituir completamente a la generada por combustibles fósiles.

Efecto de recencia

Este efecto sería el contrario que el de conservadurismo. Es decir, aceptar las nuevas noticias como las más útiles y relevantes, y menospreciar las antiguas. Está recogido por Jones & Goettals en ‘Order effects in impression formation: Attribution context and the nature of the entity’.

Efecto de prominencia

Este sesgo lo tenemos cuando nos fijamos más en las cosas más visibles o remarcables de algo y prestamos menos atención a las que destacan menos. Por ejemplo, a la hora de descargar una aplicación para ligar nos fijamos en su efectividad a la hora de tener ‘matches’, pero menos en los permisos que le estamos dando a la app o en cuánta batería o datos gasta. Fue definido por Taylor & fiske en el artículo científico ‘Point of view and perceptions of causality’.

Percepción selectiva

Aparece cuando lo que nos interesa influye en la manera que tenemos de ver el mundo. Un ejemplo práctico: cuando estás viendo un partido de fútbol de tu equipo con una persona del equipo contrario, tú puedes estar seguro de que el árbitro debía haber pitado un penalti mientras que la otra persona está segura de que ni siquiera era falta. Fue observada por el psicólogo William James en 1890.

Estereotipación

Estereotipar a algo o a alguien hace que esperemos que tenga ciertas cualidades sólo fijándonos en su apariencia. A veces puede ser efectivo a la hora de evitar un peligro (si un hierro está naranja lo más probable es que queme), pero también puede llevarnos a tener prejuicios contra las personas sin conocerlas. Este sesgo fue estudiado por Anouk Rogier y Vincent Yzerbyt en 1999.

Sesgo del superviviente

Definido por Elton & Blake (1996), ocurre cuando nos centramos sólo en las historias supervivientes o triunfadores y olvidamos a quienes no lo han conseguido. Por ejemplo, a la hora de montar un negocio todos pensamos en Elon Musk o Amancio Ortega, pero olvidamos a todos los emprendedores que no han conseguido sacar adelante su idea.

Sesgo del riesgo cero

Este sesgo, estudiado por Schneider, Streicher, Lermer, Sachs & Frey en 2017, se basa en el hecho de que preferimos la certeza, no tomar riesgos, aunque esto sea contraproducente. Si no nos enfrentamos a ningún peligro no vamos a caer, pero esto también puede hacer que perdamos oportunidades de mejorar nuestra vida.

Fecha original de publicación: 24/08/2020

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